Soy una mamá R.N porque acabo de nacer. Una no siempre sabe por qué hace las cosas, a veces sólo las hace de repente un día. Y este blog es una de esas cosas. Empiezo de repente una tarde de febrero de este invierno que parece no acabar nunca!
Las personas a las que queremos nos definen. Por eso nuestra pareja y nuestros amigos hablan de quienes somos y aún más importante, hablan de quienes queremos ser.
Un día, al salir de la ducha, me miré en el espejo y ví unas sombras negras en mi cara. Concretamente iban de la sien hasta el mentón. Cogí una toalla y la mojé con agua para frotarme, sin entender cómo y dónde me podía haber manchado de tizón. Después de pasarme la toalla varias veces, ví que las manchas no se iban y me acerqué al espejo para entender qué pasaba. Lo que pasaba era que me habían salido patillas. Unas patillas peores que las de Isabel Pantoja.
J dijo que cuando F dibujara en el cole a sus padres, en el colegio pensarían que era hijo de una pareja de gays, pues a los 2 nos pondría con patillas.
Después ese pelo ha desaparecido y ya no tengo patillas post revolución hormonal.
La semana pasada hice otro descubrimiento. Me clarea la cabeza. Se me ha caído mucho pelo y me clarea por las sienes. También es sabido que es la caida de las hormonas. En catalán, "bajón hormonal" suena mucho mejor, se llama: "la davallada hormonal". Me encanta. Da para un libro el tema. Me imagino el título: "¿Qué esperar cuándo estás cayendo hormonalmente?". Y añadir un subtítulo: "Nada"
Primero con patillas y barba. Luego calva. Y así muchas más cosas.
Hoy he descubierto otra cosa que puede parecer una chorrada por evidente y obvia, pero para mí no lo ha sido tanto hasta hoy, y es que: yo ya no soy lo primero. Mi ombligo me da igual. Mi nuevo ombligo es otra persona, pequeñita y muy blandita a la que la cabeza se le cae para los lados todavía. Pienso que no te conviertes en madre el día que das a luz. Al menos yo. Pienso que estoy creciendo poco a poco. Y que cada día lo que tienes dentro es más grande y ocupa más y cambias gradualmente.
Es difícil escribir sobre lo que ya existen tantos clichés. Los he escuchado toda la vida, pero la verdad es que nunca hice caso. ¿Quién hace caso a los clichés? los clichés no tienen fuerza. Aunque las cosas que los provoquen sean lo más fuerte que nos pase en la vida.
Si alguien tiene la capacidad para tocarme muy dentro son mis hermanos.
Cuando leí "Cosas que los nietos deberían saber" de Mark Oliver Everett me gustaron muchas cosas, pero su relación con su hermana y con la música fue creo que lo que más.
También me gustó mucho el final, cuando explica cómo ha ido entendiéndolo todo y perdonando a quienes le hiceron daño, entendiendo que fue sin querer. Después de tanto sufrir, acepta todas las penas y miserias que le han tocado en su cupo de vida sin resentimientos ni amargura. Y vemos como encuentra la paz. Es muy bonito. Y también alentador.
Ayer mi hermano me mandó un mail, sólo había escrito "zoom" junto a este link:
El otro día tuve mi primera revisión ginecólogica como mujer normal después de parir. Antes esta palabra me parecía muy fuerte y ahora pienso que no alcanza para lo que de verdad es. El caso es que ya no estoy embarazada ni en cuarentena ni post cuarentena.
Ahora se supone que ya vuelvo a ser una mujer "normal".
Estaba en la sala de espera y una señora me dice: "ay, qué estás esperando?" o sea, que normal se supone que ya soy, pero está claro que no lo parezco. Aunque en verdad sí que estaba esperando, esperando a la doctora (ya lo sé, el giro era muy fácil, pero es verdad) "no, ya lo tuve hace más de 5 meses" (digo metiendo la barriga para dentro) La mujer: "pues pareces muy joven ¿cuántos años tienes?" "34" (digo poniendo cara de joven)
Después, en la consulta, la doctora a la que aun odio y trato de comprender a la vez, me dice que como ya tengo casi 35 años, y no soy "tan" joven, me tengo que hacer una MAMOGRAFIA. Lo de poner cara de joven no me debía estar saliendo muy bien en esos momentos. Y que me la puedo hacer ahora mismo.
Me hacen esperar muy poquito y un hombre (esto es como lo que decía el otro día de que hay cosas que habrían de ir juntas, "domingo y sol", pues mamografía y radiólogA) me hace pasar y me hacen las placas. Pensaba que dolería, pero no duele nada y el doctor era muy buena persona. Creo.
Después le pedí a una enfermera si me podía pesar. Resulta que ya he perdido los 15 kg que engordé y me puse muy contenta. Hasta la enfermera me felicitó. Así que preferí no decirle nada del quiste de cortisona que me ha dejado en la nalga derecha por no haberme puesto bien la inyección para la maduración pulmonar del bebé antes de que naciera.
Todo eso queda tan lejos ahora y parece que dé tan igual, que este post tiene que acabar con unos puntos suspensivos...
y si no, la ponía mi hermana, una y otra vez también."
Espero que os guste.